Debo reconocer que no conocía esta actividad hasta que Rancilio publicó el artículo “Parkour, una verdadera alternativa al botellón”. Una vez leído el artículo y sobre todo los comentarios suscitados, me di cuenta que estábamos ante una gente sana, deportista, con ambición, ganas de mejorar física y mentalmente y sobre todo RESPETUOSA con su entorno.
Pero, lamentablemente, no todo el mundo lo ve igual y en cuanto la gente ve a un grupo de chavales moviendo un dedo más que el otro, enseguida llama a la policía y monta en cólera.
Eso es lo que ha ocurrido hoy. La policía local ha desalojado a un amplio grupo de jóvenes que se divertían practicando tranquilamente el Parkour. Ha sido un momento triste y ejemplarizante.
Triste, porque he podido comprobar lo difícil que lo tienen los jóvenes de hoy si quieren salir un poco de lo normal. Y ejemplarizante, porque no hicieron falta más que dos efectivos de la Policía Local y dos minutos, para que los traceurs se fueran pacíficamente, sin tan siquiera protestar, a otra parte.
Una señora que pasaba por allí no se contuvo y fue a hablar a la Policía, diciéndoles cómo en muchas ocasiones los traceurs le habían ofrecido ayuda para cargar con las bolsas de la compra, que eran gente buena y que no había derecho a que los echaran de allí, que no hacían ningún mal a nadie. La Policía le daba la razón.
“Sabemos que son buenos chavales, pero tenía usted que ver cómo se puso un señor ahí abajo, que los echásemos de ahí, que destrozan las vallas…”. “Nosotros, además, no podemos hacer nada, porque no están haciendo ningún daño”.
Información sacada de "Barrio de los rosales"